Exposición "Benjamín Palencia. 1894 - 1980"

Benjamín Palencia fue un artista único, completo, cuya obra es capaz de tener múltiples lecturas pero que en esta muestra ha pretendido mostrarse global. La exposición es un recorrido único por toda su trayectoria, y nos enseña ese Palencia "total", en todas sus fases, temas y épocas más signifcativas e importantes.

Museo de Santa Cruz, Toledo
Del 29 de marzo al 21 de agosto de 2011

Le exposición Benjamín Palencia. 1894 – 1980 busca actualizar la figura y la obra de un artista aún un tanto desconocido en su conjunto. Su producción, iniciada en Madrid en torno a 1915, abarca más de sesenta años a lo largo de los cuales el artista pasa por muy diferentes fases, desde su formación autodidacta como copista en el Museo del Prado, hasta el final de su vida en 1980 como el gran pintor de paisajes, como el gran artista de la tierra y el creador del paisaje castellano. Entre tanto, Palencia pasa por las vanguardias más importantes -fauvismo, cubismo, surrealismo-, funda la Primera Escuela de Vallecas junto con Alberto Sánchez en 1927 y siente fascinación por muchos de los artistas de la época como Picasso, Miró, Dalí o Braque, y por muchos de los grandes “clásicos” como Cézanne, Matisse o Sisley. Su obra, analizada y entendida de manera global, es de una enorme complejidad y de una riqueza en la que merece la pena detenerse.

Los cincuenta óleos que constituyen la muestra, a pesar de ser una mínima parte de su producción total –la cual se sitúa en torno a las mil pinturas sin contar su obra sobre papel-, ejemplifican de manera significativa todo lo que fue su desarrollo y evolución artística personal. Se reparten de manera equitativa entre las que se consideran las dos grandes fases de su producción: la primera, desde sus inicios en 1915 hasta el estallido de la Guerra Civil Española en 1936, y la segunda desde el final de la contienda en 1939 hasta su muerte en 1980. Son dos grandes fases muy diferentes entre sí, que, al recorrerlas, nos dan la impresión del que vive una fuerte evolución. En la exposición se ha querido mostrarlas de manera compensada para no establecer ningún privilegio cuantitativo y así entender a fondo la evolución del artista.

El montaje de la exposición ha querido ser lo más respetuoso posible con la cronología del trabajo de Palencia. La primera de las obras se fecha en 1915, y la última en 1976, pocos años antes de su muerte en 1980. Recorriendo las salas del magnífico Museo de Santa Cruz, el espectador puede hacerse una idea de cómo fue la trayectoria de Palencia, e incluso adivinar el por qué de los cambios. Su obra es heterogénea a primera vista, pero resulta de lo más consecuente al analizarla de manera conjunta. Su obra, capaz de tener múltiples lecturas, en esta muestra pretende mostrarse global. La exposición es un recorrido único por toda su trayectoria, y nos muestra ese Palencia “total”, en todas sus fases, temas y épocas más significativas.

Mención aparte merecen sus papeles –una treintena se pueden disfrutar en la muestra-, expuestos de forma independiente en una de las alas del museo. En ellos se percibe el carácter experimental que siempre tuvieron para el artista, así como su independencia con respecto al óleo, ya que para Palencia nunca fueron dibujos preparatorios sino obras independientes en sí.

Nota de prensa.

Fotografías: Castilla en silencio / Tactos fríos, 1931; Paisaje / Campos de Soria, 1932; Paisaje, 1949; Barca, 1927 - 1928.

BÁRBOLA